Emotivo concierto de Rocío Márquez en la cárcel de Sevilla

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El Monkey Week SON Estrella Galicia  y Solidarios extienden la música por toda la ciudad y llevan a la cantaora Rocío Márquez un concierto muy especial para una audiencia única: los internos del Centro Penitenciario Sevilla 1.

La cantaora Rocío Márquez ha inundado con su voz, acompañada de Manuel Herrera al toque, un salón de actos repleto en el que los reclusos han vivido momentos más que emocionantes. En un ambiente íntimo y relajado, la cantaora inició su variado repertorio con cantes de ida y vuelta, a los que siguieron unas bulerías e incluso ofreció pequeñas nociones de compás de palmas a los reclusos, que participaron con entusiamo en ellas. Una vez finalizado, Rocío ha conversado con los internos, agradecidos de poder contar con un espectáculo de estas características dentro de los muros de la prisión.

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Es el tercer año que el festival colabora con Solidarios en una iniciativa que lleva el nombre de Jailhouse Rock, contribuyendo a la misión del Aula de Cultura que es acercar la cultura a quienes están privados de libertad, para que ésta sea utilizada como herramienta de reinserción y sirva de puente con la sociedad.

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Fotos Óscar Romero

Así nos cuenta Francisco, voluntario de Solidarios en la cárcel de Sevilla, cómo fue la tarde de concierto con Rocío Márquez:

En estos días ha arrancado una vez más en Sevilla Monkey Week, en su undécima edición, y como  en sus dos últimos años, ha querido colaborar con Solidarios con un concierto en el Centro penitenciario Sevilla 1, donde junto a los internos de los módulos 3, 5, 6 y 8 de preventivos hemos disfrutado de la acreditada cantaora onubense Rocío Márquez, artista bien reconocida en el mundo del flamenco y la copla popular.

Aunque la tarde se presentaba fría y lluviosa el encuentro se prometía cálido y atractivo, ya que el género del flamenco es muy bien acogido por la mayoría del colectivo en prisiones.

Una vez hecha la introducción por nuestra querida Marisa Vázquez al numeroso público, Rocío, sin sorprender pero por derecho, se movió entre el flamenco puro  y la copla con su particular heterodoxia, y con sus acostumbrados y singulares timbres. Cantó preciosos poemas ajenos y de su propia composición, arrancando en cada una de sus piezas los aplausos de un personal interno casi enfervorecido por ese pellizco flamenco que a su manera, y en esta ocasión, adornó con arte y pureza en cantes de Vallejo, y recordando a Pepe Marchena en otros de ida y vuelta, además de bulerías, y su particular pellizco en seguiriyas y fandangos. Le acompañó bien Manuel Herrera con su guitarra como seguramente en tantas otras tardes artísticas y de gloria.

Ya como doble colofón  a la entretenida tarde un recluso espontáneo se atrevió ante el eufórico público, y con digna notoriedad, a  recrearnos con unos fandangos populares de Alonso. Muy completa la tarde, creemos, a tenor del agradecimiento que nos transmitieron algunos de los asistentes que nos acompañaron.

Ya al final y de regreso fuimos dejando galerías y patios atrás, en una semana más, la que hicimos nuestra junto a los que quedaron en intramuros, con el deseo y la esperanza de que si no todos, al menos muchos de ellos, hayan sentido un poco más cerca la libertad, con este guiño que le hacemos a través de la cultura, hoy procedente del rico folclore de nuestra tierra.

Con un atardecer que sigue crudo y lluvioso nos despedimos de Rocío Márquez, mujer tranquila y dulce, de ojos claros y sonrisa fácil, valiente por lo revolucionario de su estilo, quién generosamente nos deja las puertas abiertas a una nueva oportunidad para escucharle, en otro momento y mismo lugar.

Francisco (voluntario)