La poesía de Magdalena Sánchez Blesa vuelve a Murcia II

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El pasado 16 de febrero el Aula de Cultura en el centro penitenciario Murcia II contó con la participación de la poeta Magdalena Sánchez Blesa, veterana colaboradora de Solidarios cuya obra goza de gran reconocimiento en España y América Latina.

Mediante el siguiente texto escrito en días previos a la actividad, Magdalena hace una reflexión de lo que representa para ella la oportunidad de compartir su experiencia como escritora con personas internas.

 

Magdalena Sánchez Blesa

 

A mis presos del aula de cultura de la prisión Murcia II de Campos del Río, a la que suelo ir de la mano de la ONG Solidarios para el Desarrollo, y para toda la persona que se sienta presa por cualquier motivo.

Estoy nerviosa. Ha llegado la hora de la verdad. Hoy es el juicio. Entraré en la sala y allí estarán ellos, mis jueces. Son varios. Este es un caso de envergadura. Me harán la pregunta y tendré que contestarla. Ellos van a dictar sentencia. Llevo cuarenta años reincidiendo. Es imposible dejar de hacerlo. A todas horas, incluso de madrugada, caigo de nuevo. Acataré su veredicto con serenidad y cumpliré esa sentencia. –He intentado ser mejor, pero no es fácil, les diré. -Siento mucho no haber estado a la altura de las circunstancias. Pero no los voy a conmover, lo sé. Ellos son sinceros e implacables. Y seguirá sonando esa pregunta en la sala. Si lo has hecho bien, estupendo, pero si no es así, si no les llegas al alma, de ninguna manera te van a conceder la libertad. Hoy al fin voy a presentarme delante de ellos y les voy a contestar a esa pregunta mirándoles a los ojos. No sé si estoy preparada para que este jurado tan exigente determine qué hacer conmigo después de recitarles mis versos, si dejarme ir y no volver a acordarse de que pasé por su vida, aplicándome de ese modo la pena máxima que un poeta pueda soportar, o por el contrario, me encerrarán en la pradera  de su pecho para siempre, concediéndome así la libertad y dándome la oportunidad de contestar a esa pregunta que llevo cuarenta años intentando responder. ¿Para qué sirve la poesía? Y yo entonces, les diré:- Señorías, la poesía es la única escapatoria de un ser humano hacia dentro de sí mismo.