Entorno penitenciario

Compatir en Facebook Compatir en Twitter Enviar por email Más...
entorno-penitenciario

Nadie está preparado para vivir en la cárcel. La privación de libertad causa profundos daños en la persona que lo vive, entre ellos, el estigma social que significa haber pasado por una prisión. Si además, se carece de redes familiares y de relaciones de apoyo, el principio de reinserción se ve perjudicado. Mucha de la gente que llega a la cárcel vivía situaciones previas de exclusión social que la prisión contribuye a agravar.

Actualmente, hay más de 61.000 personas en prisión. Aunque la tasa de delitos en España es una de las más bajas de la Unión Europea, la tasa de encarcelamiento es un 32% superior a la media de los países europeos, entre otras causas, por el aumento de la duración de las penas en los sucesivos códigos penales.

La Red de Organizaciones Sociales del Entorno Penitenciario (ROSEP), a la que pertenece Solidarios, considera que “un 50% de personas encarceladas deberían estar en libertad”, con trabajos de reinserción de carácter social, terapéutico y comunitario.

Cuanto más tiempo se pasa en prisión más difícil es la reinserción, un concepto que figura en nuestra constitución pero que no aborda nuestra estructura penitenciaria.

¿Qué hacemos?

En Solidarios creemos en las posibilidades de resocialización de las personas que en algún momento de su vida han cometido un delito y que, en muchos casos, son víctimas de una exclusión social previa que en los centros penitenciarios no siempre se resuelve.

Cada semana organizamos “Aulas de Cultura” y llevamos a las prisiones a personas del mundo de la literatura, la música, el periodismo, el deporte… Las personas voluntarias promueven y participan de dichas actividades culturales que sirven como ‘excusa’ para acercarse “de tú a tú” al interno, para crear espacios de reflexión y de enriquecimiento mutuo.

También realizamos salidas de ocio con internos que cumplen un Tercer Grado y con ex-presos. Frente a las dificultades de muchos exreclusos/as en su salida a la libertad, ofrecemos espacios de apoyo social por medio de actividades de ocio para favorecer su inclusión social.

Las actividades con voluntarios/as contribuyen a que los internos se sientan como ciudadanos que son. Como sociedad civil organizada, no dejamos de lado a sus miembros más débiles y estigmatizados de la sociedad.

El Voluntariado consigue:

- Frenar las consecuencias de la reclusión y preparar el camino para la reinserción.

- Romper la dura rutina penitenciaria.

- Devolver al interno/a su valor intrínseco, su autoestima. Ya no se ve a sí mismo como ‘algo negativo’, sino como persona que tiene algo que aportar o algo que cambiar.

- Reforzar la creencia en la capacidad de cambio de las personas, independientemente de sus circunstancias y de sus errores.

- Crear relaciones distintas, horizontales, en un espacio fuertemente jerarquizado.

- Romper los estereotipos sobre la cárcel y los presos/as.

- Acercar a gente influyente de la cultura la realidad penitenciaria, para actúen como agentes sensibilizadores en sus espacios de opinión.

- Fomentar hábitos de lectura.

La situación de las personas en prisión

Algunos datos

- La mayoría de los delitos que se cometen (el 42%) son delitos contra el patrimonio, seguido por los delitos contra la Salud Pública (27,51%), contra la libertad sexual (6,26%) y homicidios (5,34%).

- Del total de internos que ingresan en prisión, el 21,9 % son usuarios de drogas mediante inyección. El 15,3 % de internos son beneficiarios de programas de metadona.

- Problemas de salud. La Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria ofrece los siguientes datos: una tercera parte de las personas reclusas tiene hepatitis C y un 10% padece VIH. El 8% padece enfermedades mentales graves y hasta un 40%, trastornos mentales y de personalidad.

- El 92% de la población reclusa son hombres, aunque la población femenina está creciendo. En algunas prisiones, como Soto del Real, hay Módulo de Madres donde éstas conviven con sus hijos hasta que cumplen los 3 años.

- Bajo nivel educativo. El 10% son analfabetos totales y el 19% son analfabetos funcionales. Las personas que no poseen los estudios mínimos obligatorios tienen la posibilidad de asistir a la escuela del Centro Penitenciario. También existe un pequeño porcentaje de internos que realiza estudios universitarios a través de la UNED.

- Relativa estabilidad familiar. El 84,2% de la población reclusa convivía con su pareja o con otros familiares en el momento de su ingreso en prisión. Sin embargo, es frecuente que las personas internas en prisión no reciban visitas de familiares ni tengan apoyo por parte de padres, hermanos, pareja o amigos.

Otros mensajes importantes

- Estar interno en un centro penitenciario es una circunstancia de vida.

- Las personas llegan a prisión a partir de una serie de circunstancias psíquicas, físicas, familiares, culturales, sociales, etc. que, muchas veces dentro del mismo centro se agravan si no tiene la ayuda específica.

- Los internos tienen lazos familiares y humanos que necesitan reactivar en prisión.

- Una persona en prisión puede estudiar, aprender una profesión, desempeñar un trabajo y ser remunerado por ello, puede ayudar a los demás, puede sonreír, puede llorar…

- Por estar en prisión, no significa que la persona sea violenta, ni “mala”.

Una puerta abierta a una realidad que se nos esconde, una invitación a descubrir personas donde solo se nos anima a ver culpables;  un resorte  para no permanecer indolente en mi casita”

Pichu

Voluntaria en el CP de Soto del Real