Voluntariado: espacio de solidaridad intergeneracional

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Si creemos que el voluntariado se basa en las relaciones horizontales, en sentirse en igualdad y compartir el espacio, los grupos de voluntarios intergeneracionales son un ejemplo de la sociedad que queremos: inclusiva y diversa.

El voluntariado debe ser un puente entre las personas que se encuentran solas, aisladas o estigmatizadas por su condición y la sociedad. Por tanto es lógico que los grupos de voluntarios y voluntarias sean diversos y cuenten con personas de diferentes edades para ser reflejo del espacio en qué vivimos.

Anatomía de la Soledad. Solidarios

Al hablar de Solidaridad Intergeneracional solemos pensar en los programas de apoyo a personas mayores donde el voluntariado más joven comparte su tiempo con ellas y hace que recuperen energías y vitalidad para paliar la soledad o la inactividad de la mayoría de sus días. Solidarios tiene el Programa de acompañamiento a mayores en su domicilio, y también el Programa Convive, experiencia intergeneracional indudable donde mayores y estudiantes universitarios comparten piso y generan una relación de convivencia donde ambos aprenden, comparten y viven juntos.

 

Pero igual de importante es el propio voluntariado donde personas de cualquier edad realizan juntas una tarea enriqueciendo al grupo con sus experiencias y compartiendo con quien más lo necesita un tiempo que le hace sentirse parte de nuestra sociedad.

En Solidarios son muchos los grupos intergeneracionales y esa es una gran riqueza para la organización. Al conformar equipos de voluntariado para visitar hospitales, hacer las rutas de calle con personas sin hogar, acudir semanalmente al Aula de Cultura de una cárcel, etc., personas jubiladas de más de 65 años, jóvenes universitarios y personas entre 30-40 años comparten equipo y generan una muestra de la sociedad que nos gustaría vivir.

Juana tiene 76 años y desde hace seis es voluntaria en la cárcel de Navalcarnero. Comparte tarea con otros voluntarios/as como Eva, que tiene 24 años, o Antonio que tiene 37. La diversidad de este grupo hace que los internos que participan en las actividades culturales en prisión tengan ante sí diferentes formas de ver la vida unidas por la óptica de la solidaridad. “Hay mucha diferencia de edad entre nosotros pero un gran ambiente. Creo que para los chicos es una oportunidad de contrastar opiniones porque cada una vemos la vida de una forma. Ellos buscan juventud, pero conmigo, aunque no se atreven a contarme algunas cosas, buscan mi opinión y me muestran un gran respeto”.

navalcarnero“Yo pensaba que todo el mundo sería estudiante en el grupo de voluntarios y cuando llegué vi que no, me sorprendió, pero sin duda ha sido un apoyo al inicio, por la experiencia y la veteranía”, comenta Eva, “a Juana la cuidan mucho los internos y la respetan ¡más que al resto! Un grupo así de variado es mucho mejor para la relación que generamos, lo importante no es la edad sino la cercanía y un carácter abierto”.

En el grupo de personas sin hogar, Iñaki es un voluntario veterano de 68 años que lleva más de 14 años saliendo a las calles todas las semanas a compartir su tiempo y sentarse en una acera. “Ahora acabamos de empezar una nueva ruta y mis compañeras voluntarias ¡ni entre las dos me alcanzan por edad! Pero el inconveniente de la inexperiencia se compensa con la ilusión y el entusiasmo, están dispuestas a todo.” Según comenta Iñaki “a veces a la gente que vemos en la calle le choca un poco la diferencia entre nosotros, pero a la larga lo agradecen porque te da más oportunidades de conectar con la gente”.  “Más importante que la edad es la capacidad para asumir la filosofía de la tarea voluntaria que hacemos con las personas sin hogar, y en las incorporaciones nuevas a veces eso es más difícil para gente más mayor” concluye Iñaki.

Cada vez son más las personas mayores que deciden hacer voluntariado y aportar con su visión y su experiencia en los diferentes programas de organizaciones como Solidarios. Hace treinta años Solidarios comenzó siendo una asociación de voluntarios universitarios, jóvenes que se preocupaban por una sociedad que no les parecía justa y decidían hacer algo para comprometerse y cambiarla. Hoy en día, el voluntariado no tiene edad y las personas mayores tienen mucho que aportar en nuestra sociedad y el voluntariado es una muestra más de ciudadanía activa y comprometida.

Desde 2009 en Europa se marcó un día para resaltar los beneficios de las relaciones entre jóvenes y personas mayores: 29 de abril el Día de la Solidaridad Intergeneracional. Aunque para estos grupos de voluntariado todos los días son reflejo de la solidaridad intergeneracional.