La nada ocupa su puesto

Compatir en Facebook Compatir en Twitter Enviar por email Más...

Ilustración en blaco y negro sobre la nada

En la corte de Tamerlán se celebró un gran banquete y los más importantes personajes se aprestaban a participar. Pero, entre ellos, acertó a pasar un humilde ermitaño en el que nadie reparó, quizás por la sencillez de su túnica.

Al ver la puerta abierta, el anacoreta se adentró y fue caminando hasta el comedor en donde vio casi todos los puestos ocupados menos los de la cabecera. Y hacia allí se dirigió, sentándose sin más. El maestro de ceremonias se acercó indignado y le espetó:

– ¿Quién eres tú? ¿Acaso tú eres más importante que el Primer Ministro?
– Mi rango es superior que el suyo, -respondió-.
– ¿Te consideras más importante que el Gran Visir?
– Mi rango es todavía muy superior.
– ¡Este hombre no sabe nada de nada! Es un ignorante que se cree superior al mismo Emperador.
– Así es, en efecto. En el escalafón que tú utilizas y que te hace padecer tantos quebrantos, mi rango es muy superior al del mismo Emperador, Conductor de los creyentes.
– Por encima del Emir de los Creyentes sólo está el mismísimo Alá. Por encima del Cual no existe nada. ¿Has entendido? ¡Nada!
– Ahora lo has descubierto. ¡Mira que eres corto, chambelán! Ahora ya puedes estar tranquilo y dejar de molestarme. Nada, esa es mi identidad.

 

J. C. Gª Fajardo

fajardoccs@solidarios.org.es