Mayores

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Mayores 2016

En España viven más de 8 millones de personas mayores de 65 años, de las cuales un 20% viven solas. Una gran parte de ellas se sienten solas y aisladas. Esta soledad prolongada tiene efectos perjudiciales para su salud física y mental. Los recursos sociales son insuficientes y no atienden sus necesidades.

¿Qué hacemos?

En Solidarios visitamos a las personas mayores que se sienten solas y que demandan tener a alguien con quien pasar un rato a la semana. Mientras compartimos un paseo, una conversación o un rato de ocio, los mayores refuerzan su ilusión, su autoestima, sus habilidades sociales y se mantienen activos.

El Voluntariado consigue:

- Romper el aislamiento y la soledad, evitando además la depresión y los trastornos cognitivos.

- Recuperar la autoestima, la ilusión y las ganas de tener una vida activa.

- Que los mayores vuelvan a abrirse al mundo y a la vida, recuperando hábitos saludables como salir a pasear, realizar actividades culturales, disfrutar de una buena conversación…

- Promover la autonomía de las personas mayores y sentirse parte de una sociedad que, muchas veces, les deja de lado.

- Recuperar las relaciones sociales, ya que al salir a la calle con la persona voluntaria, se adquiere un conocimiento mayor del entorno más cercano.

- Crear un espacio intergeneracional, donde se comparten experiencias de vida diferentes. Ambos -voluntarios/as y mayores- aprenden el uno del otro, de apoyan, se enriquecen.

Situación de las personas mayores

Las personas mayores no quieren ser tratados como mayores: quieren ser tratados como personas y como ciudadanos.

El ‘edadismo’

Es la tercera gran forma de discriminación tras el racismo y el machismo. Se trata del conjunto de prejuicios, estereotipos y discriminaciones que se aplican a las personas mayores simplemente en función de su edad. Induce a considerar inferior a la persona mayor por el solo hecho de serlo. Se les asocia con la enfermedad y la incapacidad, con una mayor rigidez psicológica y con incapacidad para aprender y adaptarse a los cambios.
Estos prejuicios nos impiden conocer a nuestros mayores tal como son.

Pobreza y recortes

Faltan recursos económicos y humanos para asegurar la cobertura social de nuestros mayores. Sólo en 2015, las ayudas a las personas dependientes se han recortado en 2.000 millones de euros. Además, la congelación de las pensiones y el copago farmacéutico han deteriorado su calidad de vida.

Un 73% de las personas mayores que viven solas son mujeres

Ellas son las mujeres que reivindicaron la autonomía de la mujer y su presencia en un espacio público, y proyectaron una vida mejor para sus hijos -en especial para sus hijas- basada en la educación, facilitándoles unos medios de los que ellas carecieron.

Pero también son un grupo especialmente susceptible de padecer la exclusión social. Una gran mayoría de las mujeres que ahora son mayores, tuvieron que quedarse en casa cuidando a los hijos o trabajaron de manera intermitente. Esto provoca que tengan unas pensiones más bajas y una posición económica más débil y dependiente.

Las barreras arquitectónicas y la vivienda

Muchas viviendas y calles de nuestras ciudades no están adaptadas a personas que tienen alguna discapacidad, problemas para caminar o fragilidad física. Las barreras arquitectónicas son una de las causas más importantes por las que muchos mayores no salen de sus casas, por no poder afrontar unas escaleras o por miedo a caerse en la calle.

Acércate a esta realidad junto a Irene, voluntaria del programa: