25 de julio de 2026

Compartir

Un espacio seguro donde socializar, donde sentirse escuchado y querido, donde el voluntariado y las personas participantes comparten la vida de manera horizontal, sin distinciones, apoyándose unas a otras.

Comenzamos a tener buen tiempo y el grupo 3 que se reúne por la tarde decidió celebrarlo con una barbacoa. La iniciativa surgió de un voluntario muy querido, Carlos Negro, que ofreció su casa para acoger la actividad.

Y ese es el impacto del programa, dar la posibilidad de compartir, socializar, generar redes de apoyo y realizar actividades de cultura y de ocio para beneficio de las personas a las que acompañamos con enfermedad mental grave y también de las personas voluntarias. El vínculo que se genera entre voluntariado y participantes motiva que se realicen actividades como esta, por el mero hecho de estar, compartir y disfrutar juntas; incluso fuera del horario de su habitual encuentro, su cita con Solidarios es cada miércoles por la tarde.

Nos hemos juntado 10 personas. Hemos compartido anécdotas, hemos descubierto cosas que no sabíamos de los miembros del grupo, por ejemplo, que una de las participantes canta de maravilla la canción «My heart will go on» de Celine Dion. También hay tiempo para la reflexión profunda, por ejemplo, nos hemos preguntado cuál es el sentido y el propósito de la vida. Pero, sobre todo, nos hemos reído y disfrutado.

Carlos, Antonio y Holga, voluntarios y voluntaria del programa de salud mental, han sido cuidadores a las mil maravillas. Pero todos nos hemos involucrado en la organización de la actividad, cada uno/a ha aportado alimentos, bebidas, postres, transporte, logística y al final, entre todos/as, hemos construido algo valioso y muy enriquecedor para el grupo, una red de apoyo preciosa que hace que la vida merezca la pena ser vivida. Y esto, cuando vienes del aislamiento, la soledad y el estigma, es oro.

Y cuando el calor aprieta, como cada curso tenemos una escapada a la playa todas juntas. Una excursión a la playa para refrescarnos, combatir el calor, la soledad, la exclusión y el estigma. Y pasamos un día maravilloso.

«Para los que venimos a la playa un día al año, venir un día es como venir todo el verano» es lo que nos comparte Juan, participante del grupo de ocio del programa de Salud Mental en Murcia.

Para algunos participantes como Juan, es un día muy especial, solo pisan la playa una vez al año con Solidarios, con sus compañeros de grupo, con el voluntariado, porque se sienten seguros, cómodos, acompañados desde la horizontalidad y el cariño, como cada semana.

Nuestra voluntaria, Cecilia, nos ofrece también su casa de la playa para tomar un aperitivo y Diego, que está de vacaciones por la zona, no se perderá este encuentro y acude a la cita para verse con todos.

También hemos ido a la piscina. Tenemos la suerte de contar con la invitación de Diego que nos hace un hueco en su casa. Con los más de 40ºC de Murcia, bañarnos en la piscina es la mejor manera de reunirnos y sobrellevar el calor. Granizados y refrescos, charlando en la piscina, contándonos la vida, nuestros planes, nuestros miedos, jugando con un balón. Cualquier excusa es buena para seguir viéndonos, incluso cuando la meteorología nos lo pone más difícil.

Esto es lo que busca el programa de voluntariado de salud mental de Solidarios, crear vínculos que nos devuelvan las ganas de hacer cosas en comunidad, sentirse parte y expresar lo que se quiera en libertad y respeto, sin ser juzgado ni dejado al margen de nuestra sociedad.

Fotos: @Jimmy_shutter

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