Las personas sin hogar merecen un trato digno y más allá de ideologías

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Hace pocos días supimos que la Policía Nacional había desalojado a 80 personas sin hogar de la terminal T4 de Barajas sin previo aviso al Ayuntamiento de Madrid y sin tener plazas disponibles para albergarlas. El recurso habilitado por el Ayuntamiento en IFEMA el 20 de marzo se llenó rápidamente y hubo que dejar a algunas personas en la calle por falta de plazas.  Ya entonces se advirtió de que algunas personas albergadas podrían no vivir habitualmente en Madrid, pudiendo proceder de otras localidades.

La Comunidad de Madrid ha soslayado el problema, desatendiendo históricamente a las personas sin hogar, lo que en la práctica significa sobrecargar al Ayuntamiento de Madrid y desasistir a municipios pequeños que no tienen recursos propios para armar una red de atención a personas sin hogar propia.

Que dos administraciones aborden el problema del sinhogarismo de forma tan opuesta no contribuye a mejorar de la situación de las personas sin hogar, muy agravada por la Covid-19. Por ello, consideramos prioritario que desde la Comunidad de Madrid se realice una estimación de las personas sin hogar que hay y saber qué soluciones ofrece o propone para atender a aquellas que están en situación de calle.

Más concretamente, es necesario saber qué recursos extra se está destinando o se proyecta habilitar desde la Comunidad de Madrid para que los ayuntamientos más grandes puedan atender con calidad y suficiencia, así como informar a las personas sin hogar sobre dónde pueden ir si no quieren estar en la calle, a qué teléfono pueden llamar si necesitan que les recojan, dónde y cómo pueden resolver sus necesidades con seguridad y cómo se van a coordinar con el resto de agentes que están atendiendo la emergencia (policías locales, guardia civil, ejército, protección civil, sistema público de salud..).

Nadie debería vivir en la calle

Desde que empezó la crisis sanitaria por el covid19 se ha hablado mucho de los recursos de emergencia puestos en marcha por los distintos ayuntamientos, tanto en Madrid como en otras localidades del país, pero muy poco de las propias personas sin hogar.

Conviene recordar que no nacieron en la calle, que su situación es el resultado de su propio proceso vital, tan único como cada una de ellas, pero también de un sistema de protección social que les ha fallado cuando era más necesario y también después, cuando su situación no podía ser peor. Porque pocas cosas hay peores que vivir en la calle.

Ha hecho falta una crisis sanitaria como la actual para dimensionar un problema que es de toda la sociedad. También nos sirve para desmentir el falso argumento de que las personas sin hogar “están en la calle porque quieren”; no sólo se constata que no quieren estar en la calle, sino que a la menor oportunidad se han presentado por sus propios medios en los centros de acogida esperando conseguir una plaza. Como ejemplo, el dispositivo de IFEMA se llenó de inmediato y hubo que abrir a los pocos días otro dispositivo. Y dado lo ocurrido en la terminal T4 de Barajas con la expulsión de ochenta personas a las que no se pudo ofrecer un alojamiento, también ha resultado insuficiente.

La insuficiente capacidad institucional para atender a las personas sin hogar tiene como consecuencia que en las circunstancias actuales aún haya algunas que tienen que seguir buscándose la vida en calles vacías y sin poder acceder a los mismos recursos con los que antes se ganaban la vida.

¿Qué hacemos desde Solidarios?

Desde Solidarios no vamos a dejar solas a las personas sin hogar. Hemos interrumpido los acompañamientos presenciales, esto es, las rutas de calle en las que grupos de voluntariado visitaban y pasaban un rato charlando con personas sin hogar en situación de calle, así como las actividades y talleres culturales artísticos y culturales. Para suplir estas acciones, y tras haber hecho un diagnóstico de la situación en Madrid, Granada, Sevilla y Murcia para saber dónde están las personas que acompañamos en calle, cómo se encuentran y que necesitan. Aquellas con las que hemos hablado nos han manifestado que siguen necesitando nuestro acompañamiento y, además, requieren estar informadas de las medidas que les afecten.

Estamos, por tanto, dándolas acompañamiento telefónico a través de nuestro voluntariado social, tanto a quienes tienen dispositivos móviles como a quienes están en recursos públicos de alojamiento para personas sin hogar, con los que estamos en coordinación para poder estar en contacto con quienes lo deseen.