Fulgencio Villescas: “La antropología nos aleja de tendencias a criminalizar a las personas”

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Entrevistamos a Fulgencio Villescas, antropólogo, educador, investigador y coordinador voluntario de Solidarios en la Región de Murcia. Hace unos días, acompañó a voluntarios de SOLIDARIOS para el Desarrollo al Centro Penitenciario Murcia II para el aula de Cultura. Aunque trabajó como documentalista, ha desarrollado principalmente su labor profesional en diversas ONG y entidades sin ánimo de lucro, como técnico de voluntariado social, técnico de juventud y educador.

Un título muy sugerente para el encuentro con las personas internas que acudieron al Aula de cultura de SOLIDARIOS en el C.P. Murcia II, “Tú tienes cultura…y lo sabes” ¿Cómo definís la cultura los antropólogos?

Esta palabreja es algo así como la estrella de la antropología social, es algo mucho más complicado de lo que parece. Una vez que estudias antropología, siempre te dolerán los oídos cada vez que la escuchas (risas). Normalmente se utiliza para decir que alguien tiene cultura, cuando posee una serie de conocimientos relativos a literatura, arte y por tanto como algo diferenciador con respecto a otras personas, algo que unas poseen y otras no. Sin embargo desde la antropología social y desde las ciencias sociales en general, este concepto se utiliza de manera diferente, se considera que la cultura es algo que está en nuestras vidas, en la vida de todas las personas, aunque la mayoría no lo sepan, de ahí el nombre de la charla. Serían un conjunto de reglas que dan forma a nuestra manera de estar en el mundo y de relacionarnos con los demás, y no solo las aplicamos, sino que también las transmitimos a nuestros hijos e hijas.

¿Cuándo tuviste tu primer encuentro con la antropología?

En un momento determinado de mi vida profesional decidí estudiar un máster con el fin de poder fortalecer mi formación, elegí uno especializado en migraciones, desde la antropología social. Ahí se dio un encuentro que me permitió descubrir una manera diferente de mirar realidades que estaban cerca de mí. Posteriormente decidí estudiar la licenciatura y comenzar un doctorado, en la universidad tuve la sensación de que la antropología me permitía explicar cosas que antes había sentido.

Tu trayectoria profesional se viene desarrollando en el ámbito social y en el de la investigación, y fuiste delegado de SOLIDARIOS en la Región de Murcia. ¿Qué significa para ti volver, aunque sea por unas horas?

Me alegra mucho volver a tener contacto con un proyecto al que dediqué mucho tiempo años atrás, en lo personal el voluntariado para mí significó la herramienta que me permitió el acercamiento a otras personas, aquella llave que abría puertas a la vida de otras personas, también fue mi primer contacto con experiencias que crean formas de relacionarse alejadas del individualismo dominante y en lo profesional me permitió poder trabajar en lo social, algo que siempre agradeceré.

La antropología se ha acercado en numerosas ocasiones a la realidad penitenciaria, a las cárceles, como disciplina de estudio y de comprensión de una realidad compleja. ¿Tienes referencias en este sentido que merezcan la pena ser destacadas?

Desde la antropología social se han investigado las prisiones como instituciones, las formas de vida en la prisión, la situación de las personas privadas de libertad, etc. Conozco algunas investigaciones en América Latina, en Ecuador, Argentina, México…

No obstante, me gustaría recomendar a una autora, Alice Goffman y su libro On the run, no está editado en España aún, aunque si se puede ver alguna charla suya en Youtube subtitulada en español.

Esta investigación se centra en la vida de un grupo de jóvenes en un barrio de Filadelfia, Estados Unidos, que pasan gran parte de su tiempo huyendo de la policía. A través del acercamiento a estas personas podemos conocer el entramado de relaciones con el sistema judicial y carcelario que determina la vida de los jóvenes y también las de sus familias. Analiza las actuaciones policiales y el sistema de justicia que se aplica en este país desde los años 80 y 90. Su trabajo etnográfico le permite generar argumentos sobre la ineficacia de este sistema para combatir el crimen, el tráfico de drogas, y como estas políticas criminalizan la marginalidad al identificar crimen con pobreza.

¿Qué papel crees que puede tener la antropología a la hora de abordar la exclusión social y la pobreza?

La antropología social me aportó una forma diferente de mirar, unas gafas, como recuerdo que le gustaba decir a un profesor en la universidad, con las que mirar la realidad en la que trabajaba desde hacía unos años. Me permitió salir de la necesidad del “hacer algo” y gracias a estas gafas poder entrar en el mundo de la subjetividad de las otras personas. Dejar de sentir la necesidad de hacer cosas para que salgan de donde están y vivan como nosotros y pasar a preguntarme porqué están ahí. La antropología y las ciencias sociales nos permiten explicar los comportamientos de otras personas y poder alejarnos de tendencias criminalizadoras, cada vez más comunes, que dejan a las personas como únicas responsables de sus situaciones.

M. Ángeles Carnacea Cruz
Delegada de SOLIDARIOS en la Región de Murcia