Las letras en Campos del Río se van de vacaciones

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El taller de Escritura Creativa del Centro Penitenciario de Campos del Río en Murcia da por finalizado el curso hasta el mes de octubre en que reanudarán las sesiones.

Este taller está coordinado por tres escritores y poetas: Katy Parra, Vega Cerezo y Pedro Casamayor. Los tres continuarán con esta tarea en el próximo curso 2021-22. Durante el curso, cada semana han sido fieles a su cita de los jueves con un grupo de internos e internas de la cárcel de Campos del Río, CP Murcia II, y han trabajado buscando las mejores palabras para construir relatos, microrrelatos, prosa poética y poesía.

Después de muchas tardes, y como se hizo en la edición del curso 2018/19, se está preparando la publicación de una plaquette con textos de los internos e internas que han participado en el taller, que se presentará en el mes de septiembre en las fiestas de La Merced del Centro Penitenciario.

Como adelanto aquí van tres poemas de una alumna, Dayana de Valdés, que ya se encuentra en libertad y ahora podrá escribir desde fuera de los muros de la cárcel.

PANTERA

Con tan gallarda mirada canina a pausas,

pensando sin pensar, sosiega sus febriles ganas.

Por miedo a las miradas, porque la vean callada,

porque digan que ella es una dama,

pero una pantera esconde su alma

agazapada en una esquina,

paciente, espera para dar caza a su presa,

anhela su sangre fresca.

De sed hambrienta, espera la noche turba

para saciar sus locuras,

para aliviar su tortura y volar sin censura,

para abrir su pecho y amar hasta perder la cordura.

Porque siendo pantera quiere ser presa,

quiere surcar las venas, dejar por la piel sus huellas,

sentir la llama de los besos que abrasen todos sus recovecos,

quemando a la dama, gritar hasta el alba

y con ayuda de la noche oscura, descubrir que ella es solo una.

 

NO ME MIRES

No me mires y me preguntes

¿por qué?

Sabes la respuesta,

no fue culpa tuya ni mía.

Creíamos ser dueños del tiempo,

señores del universo,

pero la pena nos ganó la partida.

Fabricamos mentiras, cosimos cadenas al alma

que ataron nuestra vida al olvidando

y llegó la verdad tan temida.

El tiempo pasó, el amor se nos apagó.

Fingimos no verlo,

la distancia entre los dos le dio al tiempo la razón.

No sufras por lo que hemos perdido,

sonríe por todo lo que hemos vivido.

Guardamos en el alma todos los besos que nos dimos.

Fuimos mucho más de lo que quisimos.

Fuimos uno y de amor vivimos, no sufras amor,

no todo se acabó, nos quedan los recuerdos en el corazón.

Te amé y me amaste, creamos nuestra gran historia de amor.

Nos llenamos cada recoveco del alma de caricias mojadas,

de tardes de escaleras,

de manos jugando debajo de la mesa,

de ansiosas esquinas de piel, de noches mecidas por la brisa

de nuestras risas y del acompasado ritmo de nuestros besos.

No hace falta pedir perdón,

Sino dar gracias por ser lo mejor.

 

¿QUÉ HAGO AHORA?

Qué hago ahora que mis manos

se han cansado de sujetar la nada

qué hago si mis pies no soportan mis huellas,

si el aire ya no me llena.

 

Qué hago ahora si todos mis recuerdos

se acumulan en la mesa,

si el reflejo se fue de mi ventana,

qué hago si la madrugada ya no cuenta secretos

y el alba solo grita verdades.

 

Qué hago ahora si no sé callar la mirada,

Si no sé atar la rabia, si no consigo la calma,

si no puedo silenciar la voz que grita

¡No corres, estás parada!

 

¿Qué hago ahora? ¿Qué hago ahora?

 

Mi piel se desgarra, al no encontrar la mirada

que me hizo crecer, ver la mujer escondida tras la pared,

tras el muro de miedo por vivir,

por ser feliz.

 

¿Qué hago ahora?

Siento que me perdí,

la soledad, que siempre fue mi medicina,

hoy me envenena y es mi enemiga.

 

Solo soy capaz de preguntar ¿qué hago ahora?

Recordar cómo volver a vivir

silencio que ensordece

nombre sin dueño y miradas perdidas,

caminos sin salida, esperas eternas

y cerradas miles de puertas.

 

¿Qué hago ahora? Si no recuerdo quién fui,

y mi huella perdí, si mi nombre olvidé

y sin saber quién seré.