Una toma de contacto con la realidad penitenciaria

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El Espacio Mood acogió el 21 de abril un evento organizado por voluntarios del grupo de sensibilización de los programas de prisiones de SOLIDARIOS para el Desarrollo. El número que dio nombre a esta iniciativa, 777.600, hace referencia a 18 meses, el tiempo medio que un preso pasa en una cárcel en España.

Los voluntarios de SOLIDARIOS y otras personas invitadas que se acercaron al local situado en la Corredera Baja de San Pablo (Madrid) pudieron participar en una serie de actividades con las que se iba representando la vida en una cárcel. En primer lugar, una fotografía de identificación y el estigma con el que se entra a la penitenciaría. Todo esto realizado por voluntarios de Solidarios con extrema sequedad y severidad que sorprendieron a los visitantes pero que representaba el día a día en una cárcel.

La justicia paseaba por la sala, siempre presente, representada por otra voluntaria que informaba sobre diferentes datos de la realidad penitenciaria en España. Asimismo, se podía realizar una simulación de una conversación con un familiar al otro lado del cristal y hablar con una voluntaria que representaba a la administración. Ésta última ofrecía a los “presos” de la visita que eligiesen una de las dos puertas situadas en la sala: una suponía la salida de la cárcel y la otra, la continuación del internamiento. Todo esto mientras dos artistas gráficos, Siso Sánchez y César Carrión, realizaban a tiza un mural con el rostro de un hombre.

Tras la primera toma de contacto con la situación penitenciaria en España y una breve intervención del responsable del programa de prisiones, Álvaro Crespo Quevedo, el acto contó con tres protagonistas: Javier, José María y Andrés. Estos antiguos internos tuvieron la amabilidad de contarnos un poco sobre su vida en la cárcel, su salida y su proceso de reinserción.

A los testimonios de los invitados se unió el de otro ex interno, antiguo participante en los programas de SOLIDARIOS en prisiones y que quiso también relatar su experiencia. Los cuatro remarcaron la importancia de darles otra oportunidad a las personas que han pasado por esta situación y de tener un círculo social fuerte para poder seguir adelante: amigos, familiares…incluso voluntarios.

Finalizó la jornada con un pequeño teatro de Pedro Pozuelo, un voluntario del programa de prisiones. En él se representaba una escena de un antiguo preso que hablaba con un amigo de toda la vida sobre las causas que pudieron llevarle a la cárcel y las consecuencias que esto había tenido en su vida.

Beatriz Rincón Córdoba
Periodista y voluntaria del programa de Personas sin Hogar de SOLIDARIOS para el Desarrollo